La leyenda de Tyr En cambio, podían encadenarlo. Fenrir era tan grande, fuerte y feroz que dos veces trataron de cometerlo y rompió las cadenas. Entonces los dioses pidieron a los enanos, cuyos poderes eran mágicos, que construyeran una cadena irrompible. Ésta resultó ser maciza e indestructible, pero suave como una cinta de seda. Los dioses indicaron a Fenrir que todos ellos con sus poderes, habían tratado de inútilmente de romper la cadena y lo retaron a hacerlo. El lobo, sospechando que era una trampa, pidió que uno de los dioses pusiera una mano en su boca mientras trataba de romperla y Tyr, sin dudarlo, se prestó como voluntario. La bestia forcejeó desesperadamente hasta ver que la atadura era irrompible. Entonces con toda su fiereza cerró sus fauces y, de una dentellada, cercenó la mano de Tyr. Así el dios sacrificó su mano por la seguridad de los dioses. Su valor, su abnegación y la energía de su carácter brillaron por sobre los méritos de los demás dioses y pasó a ser considerado el más valiente de ellos, el patrón de los bravos guerreros. Tal como se le concibe, Tyr no es un pacificador. Él hace lo que es justo y bueno, asumiendo las tremendas consecuencias de sus actos. La ley de Tyr mantiene lo que es correcto -o más correcto- en cada situación. Su enseñanza es que los juramentos se respetan. Tyr era un dios de pocas palabras, pero nunca mentía. La pérdida de su mano por la garantía al lobo Fenris es un buen ejemplo de ello. Por su bravura y gallardía, los romanos identificaron a Tyr con Marte, dios de la guerra. Del nombre de Tiuz o Tyr derivaron los ingleses la palabra “Tuesday”, Martes, el día consagrado al dios.
En Asgard, tierra de los dioses, había un lobo endemoniado y gigante llamado Fenrir. Un oráculo señaló a los dioses que Fenrir era uno de sus más terribles enemigos y que debían cuidarse de él, sin matarlo, pues ello los mancharía.
(Source: bloodmorons)
La leyenda de Tyr En Asgard, tierra de los dioses, había un lobo endemoniado y gigante llamado Fenrir. Un oráculo señaló...
“Odin damn it, Loki! Your son bit my hand off!”